Novedades INAEM
Estamos de enhorabuena.
Gracias al trabajo de nuestros compañeros Miguel Puga, Ramón Mayrata, Jordi Camí, Jorge Blass, y las reuniones de la junta directiva de FESMA (gracias Ángel, Iván y Stella) y los responsables de los festivales de magia de León, Zaragoza y especialmente el de Granada, podemos confirmar lo siguiente:
La reciente convocatoria de ayudas del Ministerio de Cultura de España, a través de la Dirección General de Artes Escénicas y Música, introduce por primera vez una palabra largamente esperada: ilusionismo. No es un detalle menor ni una simple cuestión terminológica. En el lenguaje de la administración, las palabras no solo describen la realidad: la crean.
Por primera vez, el ilusionismo aparece reconocido como disciplina escénica con entidad propia. Y lo hace, además, en igualdad formal con otras categorías consolidadas como el teatro o el circo. Este gesto, aparentemente discreto, marca un punto de inflexión. Durante décadas, nuestro arte ha transitado en un territorio ambiguo: a veces vinculado al circo, otras veces diluido en lo teatral, y en muchas ocasiones directamente ausente de las políticas culturales. Hoy, por fin, comienza a nombrarse.
Sin embargo, este reconocimiento es todavía parcial. El término aparece de forma explícita únicamente en la línea de ayudas destinada a asociaciones y federaciones, y no se integra aún en ámbitos clave como festivales, creación o circuitos. Esto revela que nos encontramos en una fase inicial: el ilusionismo ha sido reconocido, pero aún no está plenamente incorporado en la estructura de las políticas públicas.
Y sin embargo ahí reside la oportunidad porque a partir de ahora el sector puede afirmar, con legitimidad institucional, algo que hasta hace poco era solo una reivindicación: que el ilusionismo es una disciplina escénica reconocida por el propio Estado. Este cambio de marco abre la puerta a una nueva etapa, en la que ya no se trata de pedir visibilidad desde fuera, sino de exigir coherencia desde dentro.
El reto es claro. Si el ilusionismo forma parte de las artes escénicas, debe estar presente en todas sus líneas de desarrollo: en la creación, en la exhibición, en los circuitos, en los festivales, en la investigación y en la mediación cultural. No como una excepción, sino como una realidad integrada.
En este contexto, el papel de las estructuras asociativas resulta fundamental. El hecho de que el ilusionismo haya sido incluido precisamente en la línea destinada a asociaciones y federaciones no es casual. Es una invitación implícita a la organización del sector, a su articulación y a su representación colectiva.
Nos encontramos, por tanto, en un momento decisivo. El ilusionismo ha entrado en el lenguaje del Ministerio. Ahora corresponde al sector dar el siguiente paso: convertir e presencia nominal en una presencia real dentro de las políticas culturales.